
y hallé la greda moldeada mansamente en ti
rosa, de norte a sur, águila de bronce
cuando sopla el cierzo ondula tu sonrisa y el silencio
duerme en el éxtasis
de los muertos
reina
blanca paloma de ojos místicos
diosa de los mármoles en los jardines del colmenar
flauta dulce
como si lloviera sándalo huelo
tu copa con frutas
y amarilla de luces, estás aquí, debajo de las moreras
donde el tiempo es un cisne de cuello negro
entre las rosadas dolientes y las consentidas rojas de balcón
mientras
yo
en la noche de las pupilas eternas
una rosa de cementerio
apenas soy.