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jueves, 22 de octubre de 2009

Álvaro Leiva, Santiago, Chile

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ADVERTENCIA AL LECTOR

Iguanas. Cientos de miles. Iguanas por las riveras, campos,
barrios del sur de La Florida.
Iguanas salvajes, dos tipos verde común
y de cola espinosa de La México.
No son nativas de la zona, pero sí lo son las ciudades
y los suburbios.
Sus amos las han abandonado nuevamente.
Junto a las iguanas, la serpiente pitón
zigzaguea por el lodazal, Everglades a toda marcha.
La poesía es un reptil verde y de espalda espinuda.
La lengua, su lengua mortífera.

Desde el árbol submarino o desde la palmera salvaje,
la iguana aguarda
mientras inquilinos y managers de hoteles luxury
se ponen el camuflaje tétrico y gritan.
Eso es lo único que saben hacer,
lo único que han aprendido.
Por supuesto, la prensa con su cola,
la academia
con su tentáculo:
Las iguanas son dañinas,
destruyen los jardines y crisantemos de la ciudad,
causan enfermedades incurables,
son portadoras de salmonela,
pueden con su cola lanzar al turista de plomo al suelo,
con sus garras rasguñar el corazón de lata,
morder de lado como lo hace una Iguana
en un suburbio cualquiera?.
¡Iguana!
¡Iguana gigante!
¡Iguana de los caminos de América!

2 comentarios:

  1. Un poema hermoso.. Es un placer conocer poetas de otros países.. como nos los presentas en tu espacio...

    Un brazo
    Saludos fraternos

    Que tengas un buen fin de semana...

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  2. eres muy pero muy solidario estimado Adolfo, y lo agradezco infinitamente, ... ¡sé feliz!,

    Rocío

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